La acogida: una nueva oportunidad para sonreír

Anderson lleva menos de un mes en el colegio. Vino de Colombia, acompañado por su madre y su hermano. Ambos hermanos estudian en el colegio, en etapas diferentes. Lleva una semana nervioso, anunciando que su cumpleaños se acerca. Esta mañana, sus compañeros/as y tutor le cantaban y tiraban de sus orejas. Algún compañero ha tenido el detalle de hacerle un regalito. Si la cara es el espejo del alma, esta última estaba llena de felicidad esta mañana.

Estas sonrisas no son fruto del azar ni del momento, si no que estas, se trabajan. Así, los tutores/as preparan las acogidas, sensibilizan al alumnado y son motivados para que acojan con ilusión y se entreguen a ellos/as. El colegio lleva un par de décadas trabajando y mejorando los diferentes protocolos de acogida que se han ido creando y revisando para dar una respuesta humana y cercana a todo el alumnado que por algún motivo llega al centro a lo largo de curso. Es precisamente en esta cercanía y sensibilidad donde está la clave de la adaptación, tanto en la parte más humana como en la académica.  

La acogida en el colegio

Sin embargo, no todo son alegrías, risas y momentos agradables en la adaptación del alumnado que acogemos durante el curso. Por supuesto, en muchas ocasiones se viven momentos de frustraciones y sentimientos de impotencia por no saber o no disponer de recursos para atenderles mejor. Sin ir más lejos, este mismo curso hemos vivido la incorporación de un alumno que ha llegado al centro después de ser testigo de la guerra que hoy en día aún continua en centro Europa. Entorno a esta acogida han surgido muchas reacciones, emociones, pero sin duda destacaría la reacción de sus compañeros/as y profesores/as. Cada uno a su manera y con sus propios recursos han puesto su granito de arena, tanto para facilitar la comunicación como para jugar durante los recreos o acompañarles en el comedor.

Las acogidas tras la pandemia

La pandemia ha frenado la llegada de muchas familias que buscan una vida mejor, un futuro laboral, una nueva vida, una nueva oportunidad… Durante prácticamente un año y medio, apenas se ha incorporado alumnado procedente de otros países.

Sin embargo, la tendencia este último cuatrimestre, ha cambiado: volvemos a acoger a muchas familias. La gran mayoría nos trasladan que sus hijos/as no han podido acudir a la escuela y apenas han recibido apoyo y seguimiento escolar durante el último año y medio. Las carencias acumuladas tanto a nivel académico como personal en esta larga ausencia no son pocas, y a nosotros nos toca empezar a devolver esa sonrisa que la pandemia ha borrado en muchos de estos niños/as.

Nada es fácil en el reto de acoger

Para sonrisas, la de Momna (Pakistán) que casi todas las mañanas escucha y sigue atentamente las explicaciones, sin perder la alegría de quien día a día disfruta de una nueva experiencia, de nuevos retos, nuevas amistades, nuevas oportunidades… Esta es una cara de la moneda. La otra la representa su hermana pequeña, que no ha salido de esa apatía en la que se ha instalado poco a poco durante el final del curso. Nada es fácil en este reto de acoger, ni si quiera en una misma familia. Dos caras de la misma moneda.

No sé si hemos logrado los objetivos académicos, pero me reconforta pensar que, al menos, hemos podido acompañar durante un proceso complejo y en el que muchas veces sentimos que nos falta mucha ayuda a nivel institucional que facilite dar una respuesta más adecuada. Mientras tanto, seguiremos intentando generar sonrisas.

Jon Uncilla

Responsable del aula de acogida y refuerzo lingüístico en Jesuitak Indautxu

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